El poder de la risa: Dave Coulier y su doble victoria contra el cáncer.

Dave Coulier, el actor que interpretó al tío Joey en Full House, atravesó recientemente una dura etapa de salud. Al atravesar la lucha contra dos tipos de cáncer, uno después de otro, y que eran independientes entre sí.
Dave Coulier nació en Michigan en 1959. Desde joven mostró un talento especial para hacer reír, imitando voces y creando personajes que reflejaban su espíritu juguetón. Esa chispa lo llevó a perseguir una carrera en el entretenimiento, siempre con la convicción de que el humor podía ser un puente hacia la conexión humana.

En los años 80 comenzó a abrirse camino en la televisión, participando en programas de comedia y mostrando su habilidad para las imitaciones. Su estilo fresco y espontáneo lo hizo destacar en un medio competitivo, hasta que llegó la oportunidad que cambiaría su vida.
En 1987 fue elegido para interpretar a Joey Gladstone, el entrañable tío que vivía con la familia Tanner. Con su humor inocente, sus marionetas y su famoso “Cut it out!”, Coulier se convirtió en uno de los personajes más queridos de la serie. Full House no solo le dio fama internacional, sino que lo consolidó como un actor capaz de transmitir ternura y alegría a través de la comedia.
Tras el final de la serie en 1995, Coulier continuó trabajando en televisión, doblaje y espectáculos de comedia en vivo. También participó en Fuller House, la secuela que reunió al elenco original, demostrando que su personaje seguía siendo parte del corazón de varias generaciones.

En 2024, Dave recibió la noticia de que tenía linfoma no Hodgkin en estadio 3, un tipo de cáncer que afecta el sistema linfático. El diagnóstico fue un golpe duro, pero él se enfrentó al tratamiento con determinación y con el apoyo constante de su familia y amigos. Tras meses de terapias, logró superar la enfermedad, mostrando que la resiliencia y la esperanza pueden ser tan importantes como los medicamentos.
Sin embargo, la vida le presentó otro desafío apenas un año después. En diciembre de 2025, los médicos le detectaron un carcinoma escamoso p16 en la base de la lengua. Aunque al inicio pudo parecer una recaída, se confirmó que era un cáncer distinto, independiente del anterior. El tratamiento fue exigente: 35 sesiones de radioterapia, que afectaron su energía y su capacidad de hablar y comer con normalidad. Aun así, Coulier decidió mantener su humor como herramienta de resistencia, usando la risa como un escudo contra el miedo y el cansancio.
Durante este proceso, recibió un gran respaldo emocional. Su esposa Melissa Bring estuvo muy presente durante todo el proceso de salud de Dave. Ella misma compartió públicamente que lo acompañó en los momentos más difíciles, describiendo cómo las sesiones de quimioterapia y radioterapia se volvían cada vez más duras. Melissa, que es fotógrafa y directora, explicó que el humor de Dave fue clave para sobrellevar los días complicados, y que juntos buscaban pequeñas celebraciones cotidianas para mantener la esperanza: por ejemplo, poner música y bailar con sus perros cuando él se sentía con ánimos.
Además, sus colegas y amigos del elenco de Full House, personas con quienes compartió décadas de recuerdos y cariño, le enviaron mensajes de apoyo y estuvieron presentes en su recuperación. Esa red de afecto fue fundamental: le recordó que no estaba solo y que su legado como actor y comediante había creado vínculos que trascendían la pantalla.

Finalmente, el 4 de febrero de 2026, Coulier compartió que está en remisión total de ambos cánceres. A sus 66 años, describió la experiencia como una “montaña rusa” que finalmente llegó a un final seguro, y compartió que mantuvo su característico humor como parte de su proceso de afrontamiento.
Afrontar dos diagnósticos tan seguidos y salir adelante muestra cómo la actitud y el apoyo médico pueden marcar la diferencia. Al hacerlo público, ayuda a otros a sentirse acompañados en sus propios procesos de salud.
Su camino nos recuerda que la salud es frágil, pero también que la fortaleza emocional y el acompañamiento pueden ser tan poderosos como los tratamientos médicos.