Lynda Carter. Una maravilla de mujer con raíces mexicanas.

Su madre era de origen mexicano (Juana Córdoba) y su padre provenía de una familia que mezclaba raíces inglesas e irlandesas. Se crió en Phoenix junto a dos hermanos. Desde muy chica participó en publicidades y concursos de talentos.
Su sueño era cantar, dedicarse a la música. A los 17 años abandonó sus estudios y con una banda de country compuesta por hombres más grandes que ella salió a recorrer Estados Unidos. Años después, su marido Robert Altman le preguntó a la madre de Lynda Carter cómo había permitido que su hija se fuera a tratar de vivir de la música, con hombres adultos: “Me extraña que me preguntes eso. ¿No conocés a Lynda? Es imposible detenerla cuando se le mete algo en la cabeza”, respondió la señora.
En 1972, alguien le avisó que había un concurso de belleza. Se anotó y posteriormente fue elegida como la representante norteamericana para la edición de ese año de Miss Mundo. Hizo papeles muy menores en algunas series pero seguía siendo una joven desconocida con sueños y sin dinero.
En 1974, un productor tuvo una idea que creyó revolucionaria. Hacer una serie televisiva con el personaje de la Mujer Maravilla y aunque al principio eligieron a una elegante rubia, quisieron darle un giro al personaje y que fuera interpretado por una mujer aguerrida y con mas carácter.
Lynda Carter consiguió el icónico papel de Mujer Maravilla en la serie de televisión de los años 70 después de una audición muy competitiva. En ese momento, Carter tenía solo 25 dólares en el banco y fue seleccionada entre aproximadamente 2,000 candidatas. Su belleza y carisma impresionaron a los productores, lo que le permitió obtener el papel de Diana Prince/Mujer Maravilla en 1975
Rápidamente ganó popularidad y enamoró a todos sus fans con su actuación.
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Lynda Carter, conocida por su icónico papel como la Mujer Maravilla en la década de 1970, ha compartido públicamente algunos de los desafíos que enfrentó en los últimos años de su carrera. En sus entrevistas, ha hablado sobre cómo lidió con el abuso sexual y el alcoholismo, y cómo estos problemas la llevaron a refugiarse en una adicción que tuvo que combatir durante más de veinte años. A pesar de estos desafíos, Lynda ha mantenido una actitud positiva y sigue siendo una figura inspiradora.