El apodo de Shakira en la escuela ahora le genera millones de dolares.

En los pasillos de su colegio en Barranquilla, Shakira cargaba con un apodo que parecía condenarla. Era un mote cruel, nacido de la incomprensión hacia su voz distinta, un vibrato que no se parecía al de nadie y que, por eso mismo, resultaba incómodo para quienes buscaban uniformidad. Ella no lo sabía entonces, pero el destino le tenía reservada una venganza irónica: años más tarde, ese mismo apodo se transformaría en símbolo de triunfo, convertido en un guiño cultural dentro de una superproducción de Disney.

Con el tiempo, ese apodo se reveló: la llamaban que tenía “voz de chiva”. Gina Banfi de Abello, su profesora de canto en Barranquilla, recordaba: “A Shakira le decían que tenía voz de chivo, pero tenía una desenvoltura increíble y mucha disciplina para ensayar”. Lo que parecía una burla destinada a apagar su sueño se convirtió en la chispa de su identidad. Sus compañeros se reían, decían que cantaba “como una cabra”, y un coro escolar la rechazó porque su vibrato rompía la armonía del grupo.
Pero ella persistió. Con Pies Descalzos y ¿Dónde están los ladrones?, el mundo descubrió que aquella voz áspera y vibrante era capaz de transmitir emociones que ninguna otra podía. Lo que antes fue motivo de burla se transformó en un sello inconfundible, y Shakira comenzó a conquistar escenarios que jamás habían imaginado para ella.

Años después, Disney buscaba a una estrella pop internacional para dar vida a Gazelle, un personaje glamuroso en Zootopia. Shakira fue elegida no por casualidad, sino porque su voz y su carisma encajaban con la idea de un ícono musical dentro de un universo animal. Pero lo que no sabían los ejecutivos de Disney era ese apodo de su infancia que irónicamente la conectaba con ese personaje al que daría vida. Ella misma pidió que Gazelle tuviera más curvas, más estilo, más autenticidad, y además interpretó Try Everything, un himno que celebraba la perseverancia y la valentía de seguir adelante pese a los tropiezos.
Y aquí la ironía se volvió justicia poética: la niña que cargó con un apodo cruel terminó prestando su voz y haciendo su “tonadita de chiva” en el papel de una gacela en una película que arrasó en el mundo entero. Zootopia recaudó más de mil millones de dólares, ganó el Oscar a Mejor Película Animada y se convirtió en un fenómeno cultural. Su secuela, estrenada en 2025, repitió el éxito con cifras récord y elogios de la crítica. En ese escenario de triunfo global, la voz que quisieron callar resonó más fuerte que nunca. Shakira demostró que la autenticidad, aunque incomprendida al principio, siempre encuentra su lugar cuando hay perseverancia. Y en esa ironía, el destino le regaló la más hermosa justicia: convertir la crítica en canción, la burla en gloria, y el apodo cruel en la mejor venganza.